Preparación del metal: limpieza y biselado antes de soldar
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La mitad de las soldaduras defectuosas no fallan por una mala técnica, sino por una mala preparación. Soldar sobre metal sucio o mal ajustado es como pintar sobre polvo: el resultado nunca será bueno. Diez minutos de preparación le ahorran horas de trabajo de reparación.
Por qué es tan importante
La contaminación —óxido, pintura, grasa, polvo— queda atrapada en la soldadura y provoca porosidad (pequeños agujeros), falta de fusión y cordones débiles. Además, quemar pintura o recubrimientos galvanizados produce humos tóxicos. La limpieza no es opcional.
Limpieza: qué eliminar y con qué
Limpie al menos 1 pulgada a cada lado de donde va a soldar:
- Óxido y pintura: amoladora angular con un disco de desbaste o disco de láminas. Es lo más rápido y eficaz.
- Grasa y aceite: trapo con desengrasante o acetona. Una amoladora solo esparcirá la grasa.
- Polvo y residuos: cepillo de alambre, manual o de copa para la amoladora.
Busque obtener un metal desnudo y brillante en la unión. Si brilla, está listo.
Biselado básico para uniones gruesas
Al unir piezas de más de 1/4" de espesor, un borde cuadrado no permitirá que la soldadura penetre hasta la raíz. La solución es el bisel: rectifique los bordes en ángulo (normalmente de 30 a 37 grados) formando una "V" entre las piezas.
- Deje una pequeña separación (1–3 mm) entre las piezas en la raíz
- El bisel permite que el arco llegue al fondo para una fusión completa
- En piezas delgadas (menos de 1/8") no necesita bisel
Ajuste y punteo
Antes del cordón final, puntee las piezas en varios puntos para que el calor no las mueva. Compruebe los ángulos y las medidas con una escuadra: corregirlo después de soldar es diez veces más difícil.
Una buena soldadura se gana antes de encender el arco.
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